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Hombre con los cojones bien puestos no invita por SMS

4 julio, 2013
Hombre con los cojones bien puestos llama, no envía mensajes. ¿Por qué?
No es solo una queja balurda femenina, tenemos la ciencia de nuestro lado y un estudio que nos respalda. Lean para que ganen puntos.

Con el asunto de que ahora hay una App para todo, en especial para la comunicación, y son esencialmente económicas, ya nadie llama por teléfono. ¿Que estoy generalizando sin escrúpulos? Hagamos un ejercicio y pensemos: ¿cuándo fue la última vez que tu mejor amig@ te llamó en vez de “wasapearte” para ir por un café? ¿Cuándo fue la última vez que tu novio te llamó en vez de mandarte un SMS para ir por unas birras o a cenar? ¿Cuándo fue la última vez que alguien te llamó para pedirte un favor en vez de dejártelo por el muro de Facebook? P.S.: Tus papás no cuentan.

Con la idea (o excusa barata) de que llevamos nuestras vidas a la velocidad de la luz y de vaina hay tiempo para respirar, al parecer nuestras acciones se han amoldado para que todo sea rápido y “no hay tiempo para llamar, un mensaje resuelve mejor y más rápido”. Si ya de por si toda esta actitud hacia las relaciones interpersonales está chimba, imagínense cuando se trata del carajo que te está echando los perros.

¿Invitarme al cine por SMS? ¿No tienes minuto y medio para llamarme y decirme que quieres cenar conmigo? ¿Por qué es mejor textear que llamar? ¿Los ponemos realmente tan nerviosos?

 

Si me llamas, ganas

Hace como un mes tuiteé esto:

Ayer, Marcel (sí, ese editor que ya todos ustedes adoran) me pasa un link que se titula “Los Hombres de verdad hablan, no envían mensajes de texto”, y entendí que no estoy sola con mis ideas utópicas de que “los hombres tienen que ser un poquito más hombres”. 

Aclaremos primero a qué me refiero con que “los hombres tienen que ser más hombres”. Con esto no quiero decir que un hombres es más hombres porque tiene el pene más grande, porque tienen una voz más ronca, porque es más alto, se ha cogido a media ciudad y, por sobre todas las cosas, no quiero decir que un hombre es más hombre solo porque es un macho vernáculo.  Cuando digo “un hombre que sea más hombre” me refiero a la masculinidad tácita del asunto, a la caballerosidad, a la atención ligada a estar siempre pilas de satisfacernos, a respetarnos y sobre todo a no tenernos miedo.

¿Por qué me texteas para invitarme a salir y no me llamas? ¿Miedo al rechazo? Al parecer, así es.

“Cuando hablas por teléfono con alguien, su verdadera personalidad empieza a brillar. Cuando escuchas la voz de alguien, sabes si son positivos o negativos, si les entusiasma la vida. La conversación oral es muy importante. Evita que la gente se esconda. El teléfono es un filtro” -Bela Gandhi, fundadora de la Academia Smart Dating en Chicago.

En el artículo que me pasó Marcel, Roxanne Jones se vuelve mi mejor amiga cuando reflexiona acerca de lo mucho que molesta un mensaje de texto cuando viene del hombre con el que pretendemos salir; esa molestia está justificada y respaldada por la Academia Smart Dating en Chicago y el libro TextAppeal For Guys! The Ultimate Texting Guide (La guía máxima para hombres sobre los mensajes de texto).

“Un mensaje no es apto para cosas serias. Nunca trates en un mensaje lo que debe tratarse en persona o por teléfono. Eso solo demuestra que eres un pusilánime que se merece unas bofetadas. Trágate el miedo y toma el teléfono” -Michael Masters, autor del libro TextAppeal For Guys! The Ultimate Texting Guide.

Si lo vemos de esta manera, mi tweet es un poco triste. Resulta que los hombres de mi edad (y hablo de mi edad porque es mi experiencia) no suelen hacer invitaciones con llamadas sino con mensajes de texto y cuando pasa lo contrario es un asunto extraño, raro, “anormal” pero de muy grata sorpresa.

Hay esperanzas porque conozco unos cuántos que siempre llaman. Tengo amigos tan hombres (y aquí, por supuesto, también me refiero a mis amigos gays) que solo hacen invitaciones incluso a sus amigos con llamadas telefónicas y que solo textéan si uno no atiende el teléfono.

Yo no quiero un hombre al que le dé miedo llamarme porque puede que le diga que no, quiero un hombre al que eso no le importe y me llame siempre, que los mensajes de texto sean usados para tonterías o (para lo que creo fervientemente que fueron inventados en realidad) sextear. Con solo una llamada, querido hombre que me estás leyendo, ganas más puntos en este mundo 2.0 que comprando flores y chocolates. Ok, quizás no chocolates porque nosotras siempre queremos chocolate pero invitación por llamada sí mata flores. La seguridad en sí mismos es para nosotras casi tan atractivo como unos buenos cuadritos abdominales, nunca está de más y la sabremos apreciar.

 

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